martes, 20 de mayo de 2014

SOY COMO ATILA

Entre la soriasis y la candidiasis andas siempre, tronera.
Con tus lindas braguitas, posando en La Piscina y rascándotela entera.
Como no desplomarte, como no derrumbarte si no hay ya quien te quiera.
Recuerdo tus caderas de la orilla a la arena. Tus nalgas, tus morritos y esa melena morena........
Ahora eres una bruja insidiosa y hortera.
Tu sonrisa un señuelo, ya no me importan tus tetas.
En que pensabas tú, cuando todos los veranos soñábamos con tus besos.
Y nos la meneamos, y nos la meneamos... hasta quedarnos ciegos.
Ya no te tengo aprecio reina, y no me pone nada pensar en tus entrañas.
Recuerdo aquellas bragas, colgadas en la lámpara, recuerdo aquella fiesta, y el sabor a empanada.
Ahora eres una bruja insidiosa y hortera.
Tu sonrisa un señuelo, ya no me importan tus tetas.
Tu que sigues luciendo, ese palmito eterno de elegancia suprema.
Como te avinagraste, como te abandonaste en la falacia eterna.
Como no reprocharte, si tu ya olvidaste los años más sinceros.
Sigue con tus movidas, ya no me motivas más que para echarme unas risas y darme un baño bolero.
Ahora eres una bruja insidiosa y hortera.
Tu sonrisa un señuelo, ya no me importan tus tetas.

lunes, 12 de mayo de 2014

SEA LO QUE SEA

Aquello fue como el final del día en el punto de origen del rayo verde. Vertiginoso e inverosímil.
La fiesta terminaba antes de empezar, y es que no hay nada de cierto en lo incierto de nuestro imposible amor verdadero.
Todo transcurrió como en un anuncio televisivo, tu eras el reclamo vistoso y yo el aviso espeluznante. Yo el antes, y tu el después. Tu el Pronto y yo el paño.
Nadie compró nuestro prodigioso romance de ensueño, y eso dilapidó la esperanza de un largo y cálido verano de ferias y presentaciones.
Y perdidos nos separamos. Primero un poco, luego un mucho.
Y nos volvimos a juntar tiempo después para despedirnos como se merece algo que no pasa y sin embargo sucede. Para siempre.
Y a veces, mientras observo desocupado los atardeceres de mi playa, de mi valle, de mis recuerdos, tan sólo a veces, un fogonazo verde ciega mi vista. Me clava en el suelo la posibilidad de que lo ficticio exista, y un sugerente y olvidado olor, sustituye mi cabal devenir por un alocado viaje astral al lado oculto, salvaje y deseable del que será será.........

miércoles, 30 de abril de 2014

ANA Y CHONI

Miré hacia un lado y tu cabeza volaba en mil pedazos sembrando las paredes de tristes recuerdos y momentos sublimes de sexo oral.
Aquellos cabrones habían abierto fuego sin avisar. Sin sentido apretaron los gatillos y mandaron al karajo nuestra vida para siempre.
Es cierto, que no les íbamos a pagar por aquella mierda que nos habían metido la última vez, y que éramos incapaces de vender entre nuestra clientela habitual de señoritos y capullos mimados del centro de la ciudad. Pero podían haber tratado de presionarnos un poco más de otra manera. No sé, unos golpes, una subida de intereses o incluso que nos cortaran un puto dedo hubiese sido suficiente. Ya nos buscaríamos la vida, y venderíamos aquel polvo de tercera donde fuera. Pero no se aguantaron. Putos chiflados!
Recuerdo tus ojos hinchados y enrojecidos, momentos antes de la locura. Aún puedo ver los pliegues de tu camiseta, mientras sentada en el suelo, intentabas convencerlos de que nos dieran más tiempo. Tu voz, temblorosa y vacilante, no se correspondía con tus gestos, firmes y contundentes.
La cerveza a medio beber en mi mano, dejó de saber a cerveza, y el cigarro se consumió solo en la lata de Coca Cola que usábamos de cenicero. Aquella cortina de cuadros, que había sido nuestro mantel, y que ahora tapaba las miradas de la vecina de enfrente en la ventana de las escaleras, se movía silenciosamente mecida por el viento cálido de agosto que entraba del exterior. La gota perpetua del grifo de la cocina al caer en el cubo, sonaba fuerte pese a los gritos de los salvadoreños, y el murmullo de una televisión lejana se mezclaba con un ladrido callejero de un perro pendejo y pulgoso, que nunca nos dejaba dormir el subidón tranquilos.
Sacaron pronto las pistolas, y sin ponerte en pié siquiera, los desafiaste con la típica frase con la que me sacabas de quicio a mi también. No te hicieron caso. Ya habían destrozado la casa en busca de algo que los calmara, la pasta o la mercancía. Parte de esta la encontraron, y al interesarse por el resto, les dijimos que estaba medio vendida pero que no nos habían pagado todavía. El gordo de bigote, se secó el sudor con la mano en la que llevaba el arma, y sus hombros se tensaron al dirigirse a mi de nuevo.
No pude evitarlo, pero con la cabeza agachada, al contrario que tu, los mandé a la mierda y pedí tiempo.
Un silencio eterno de segundos me conmovió y levanté la cabeza en el mismo instante en que ensordecía por un sonido seco y potente, y mi hombro derecho se hacía astillas contra el respaldo del sofá. Rojo. Dolor intenso. Ganas de correr. Sed.
Escuché dos disparos mientras me retorcía e intentaba incorporarme de nuevo. No noté nada, te miré y llegué a ver tu pelo rubio bailando en el aire, teñido de un rojo oscuro. Oí un tercer disparo justo cuando tú y yo dejamos de pertenecernos y el ambiente se empapaba de tu cerebro, y tu espalda resbalaba lentamente por la pared.
Me dio tiempo de cerrar los ojos rápidamente y dejar la mente en blanco. Pasaste una última vez por mi imaginación. Estabas colocada, y feliz. Nada te podía lastimar allí. Tirada en un campo de flores lilas, boca arriba. Sonriente y feliz. En paz y feliz. A salvo y feliz. Yo bailaba a tu alrededor, sin camiseta, fumando. Sol. Pájaros. Soledad.
Y entonces llegó. Noté como el agujero en la frente se iba agrandando y la bala penetraba lentamente. Pude sentir la armonía del momento. Y aquello no dolía. Mi final derrochaba calma.
Pum!! Mi estómago se convirtió en una fuente tibia, y llegué a respirar una vez más. El aire sabía a herrumbre dulce, y polvo.
Todo se apagó por fin, y sin embargo te recuerdo. Te recuerdo siempre. Te recuerdo aquí, a mi lado. Y la memoria insiste, perdura, se obstina. Pero mis ojos y mis manos te buscan, y no te encuentran.
La muerte llega a ser desoladora sin ti. Como la vida misma, amor. 

martes, 29 de abril de 2014

YOKO AND ME

Antes decían que por la vía del terror no conseguirían nada.
Que la abandonaran y se encaminaran hacia la actividad política.
Ahora resulta que políticamente tampoco se puede hacer nada.
Pero que demonios es esto??
Yo no creo en dios. Soy ateo.
No creo en la monarquía. Soy declaradamente anti-monárquico.
No creo en las fuerzas armadas. Soy pacifista.
No creo en la democracia existente. Manipuladora y sectaria.
No creo en una justicia hecha para los poderosos, y unas leyes acordes al "tanto tienes tanto vales".
No creo en los sindicatos actuales. Maliciosos y vendidos.
Desde luego no creo en la economía de mercado. Tan parcial y asesina.
No creo en los medios de comunicación. Alquilados según voluntad por los mismos de siempre.
No creo en una revolución sin líder. Y no existe líder ninguno en este totus revolutus, que han creado.
No creo en la policía. Instrumento represor por orden superior. Y la mayoría acatando instrucciones, sin creer en ellas. "Servir y proteger"
No creo en el sistema educativo, claramente dirigido por las multinacionales para crear operarios robotizados, usables y prescindibles llegada la hora.
Decididamente, creo que yo también soy terrorista. Vengan y deténganme.
Debo de ser culpable...

jueves, 3 de abril de 2014

EL PRIMER MES SOLO

Perdón por las cosas que hice mamá.
Perdón, sobretodo, por las cosas que no hice. Por los "estudios". Que pena ser tan vago "con lo inteligente que eres Ricardo". No obstante de momento no me va del todo mal, eh? Esos dolores de cabeza que te hice soportar por mi desgana ante los libros, mi desidia ante los apuntes y mi total entrega a las mañanas en el bar Tecla y en la playa con Santi a la que escapábamos en aquella moto, la Caddy, en vez de meternos en el instituto aquel, tan ridículo y opresor. Sí, hoy con cuarenta y tres años lo puedo decir con conocimiento.
Perdón por los pequeños desmanes, que desconociste gracias a mi buen hacer...... era un artista.
Perdón por mi absoluta indiferencia aparente durante la adolescencia, aunque en realidad era superficial tan sólo.
Perdón por comerme todas las galletas, el chocolate, los polvorones, y robar trozos de los bizcochos que tan bien cocinabas. Perdón por comerme, junto a Luis, las bolsas de leche en polvo holandesa con la que ambos hacíamos una especie de leche condensada... que resultaba irresistible.
Mamá, un poco más tarde tengo ido hasta a las botellas de esa guinda que hacías(mención especial), a robar guindas ricas, richas, rrickas, risas......
Perdón por haberte pintado una pared tratando de esconder un cartel que hacíamos a escondidas Luis y yo en la sala. Oímos la puerta del portal cerrarse, y con las prisas al recoger, allá fue el bote de pintura azul...... y sí, fui yo el que recorté pelos de la alfombra para que no se notara aquella pintura demoníaca que no salía.
Aquel frutero verde precioso que rompimos jugando con la pelota de tenis......que partidas más divertidas, eh hermano?
Perdón por no decir te quiero casi nunca. Algo que aprendí poco a poco, y solucioné en los últimos meses. Antes sólo se lo decía a Arancha. Lolo, no para de repetírnoslo mamá. El sí que es bueno. Ni te lo imaginas. Todo lo que decías de el, es todavía mejor.
Perdón por hacer que aspiraba algunas veces....... pero es que estaba tan cansado, y mi cabeza volaba tanto, tanto, tanto.
Perdón por sisarte en las vueltas de la compra. Eso me salvó, lo recuerdo bien, durante años.
PERDÓN en mayúsculas, por la vez que Luis y yo llegamos de salir de noche, en Sansa, y nos sentamos en la cocina de Valdo a comernos TODAS las croquetas que habías hecho para la comida del día siguiente......mnnnnnnnn.
Bueno, ya me iré acordando de lo demás........ o no!
Pese a todo, creo que fui un buen hijo. Me ocupé siempre de hacer mi cama, ayudarte a limpiar la casa, ir a la compra, etc.
Eso es algo que fui toda mi vida, y ya nunca más volveré a ser. Hijo. Porque para eso mamá, erais imprescindibles tu y papá, y ahora ya no estáis. Si existe una palabra para definir el hecho de ser padres, paternidad, porque no existe lo mismo para cuando somos hijos?
Bueno, te dejo un rato, ya volveré.
Antes de despedirme, quiero que sepas que mi infancia, pese a todo, fue feliz. Y si me crié como ausente y retraído, fue por mi carácter. Ni tu ni papá tuvisteis culpa de nada, o eso quiero creer......................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................