Te tocó, grandullón. TOMA!
Tantas cosas se me vienen a la cabeza que me gustaría escribir aquí, que no se como empezar.
El hombre de las anécdotas, el que siempre tiene tiempo para un café (templado), ese eres tu, amigo. Si yo soy The Lord Of The Beach, tu debes de ser, sin lugar a dudas, The Lord Of The Point. De carácter arisco y más bien reservado, siempre destacó en las noches pandilleras. Antes de regresar a casa, siempre tenía sitio para una copa más. Cuantos kilómetros he recorrido por corredoiras apartadas para llegar sanos y salvos a dormir......
Es el inventor de la palabra maldita en el pico: COMUNERAAAAAAAAA.... Con su estilo despreocupado y "cunclillero", se deslizaba por las paredes de su ola preferida, la derecha de la Percebelleira, como si fuera pensando en la lista de la compra. Los animales acuáticos o inertes objetos flotantes, fuera cual fuera su origen, nunca le gustaron.
Recuerdo las tardes de invierno en tu casa y en la Rotonda, tomando café y charlando. Fiel a los Ducados y a Siniestro Total. Años le llevó aprender a ponerse de pié en las olas, culpa de una tabla pequeña que le infringió una herida en la frente. En el mar, su gran amor, siempre diez o veinte metros más afuera que los demás, como si tuviera que comprobar la línea marítima Ferrol - Copenhagen...
Bailador de Village People, lorza va y lorza viene. Gallego y pendenciero, soñador y nostálgico. Marino de La Mar y comercial mesetario. Cariñoso y cumplidor. Amigo para siempre.
Según de donde sople el viento, si te sitúas enfrente de la peña Percebelleira, puedes oír su voz diciendo: -Vamos al agua, vamos al agua, vamos al agua..
Se tuvo que ir al interior, a pagar impuestos y todas esas tonterías de las que hablaba Bear.
Que vuelves es un hecho. Como dicen los Beach Boys: -It's just a matter of time!
Las dunas te echan de menos, pero nosotros mucho más.
La canción tiene pelotas, pero a mi amigo le gusta y yo lo complazco. Pondré voz de hombre hombre, al principio... luego me desmelenaré. Jurl! Saco la púa "furksia" en homenaje a ell@s......
jueves, 27 de marzo de 2008
domingo, 23 de marzo de 2008
Surfari Santo
Una vez más, hemos preparado las furgos, lavado los trajes, cambiado la parafa y, en definitiva, preparado todo lo importante para unos días de surfari.
Después de muchos años haciéndolo, una o dos veces por año, siempre pensamos en las olas que vamos a coger y salimos mentalizados para ello. Aunque hemos tenido grandes viajes con buenos baños, no es lo usual. Cierto es que siempre surfamos, pero no necesariamente en mejores condiciones que las que dejamos atrás en nuestras playas habituales. La sensación, a la vuelta es, irremediablemente siempre, la misma. Excelente.
Este viaje, ha sido distinto. Frío, viento a rabiar, pocas olas, más viento y mucho más viento. En contrapartida, hemos conocido a gente. A muy buena gente. Unos me recordaron mucho a como eramos por aquí cuando, a mediados de los ochenta, empezábamos a surfear. Otros, se parecen más a como somos ahora. Pero todos, me han hecho aceptar, que en la playa, hay personas a las que vale mucho la pena conocer.
Gracias a los locales (Felipe, Suso, Rueda, Rubén, Salvia, "o rapaz de Audi", "o do tablón Lufi", etc) por acogernos de esa manera tan espontánea y sincera. Polo "ajocho". Polo churrasco. Polas pizzas. Polas risas e por invitarnos a volver.
Gracias a Víctor y a Raquel, por ser los primeros en dar el paso y acudir a la llamada del Atlántico.
Gracias a Iago y Perry por servir de nexo de unión e insistir tanto en volver a vernos.
Y sobretodo gracias a mis compañeros de viaje: Luis(Verolo), Edu(KingMatt), Tere, Carlos(NaturalMystic), Ana, Aran y lo que venga.... pocas veces me he reído tanto y lo he pasado tan bien, con tan pocas olas y tantísimo viento.
Pendiente queda, un paseo hasta Pontevedra y un Mayo "Nemiñés". Sin olvidar que nosotros estamos aquí para cuando queráis.
Hay que hacer otro: Achejamento entre o Norte, o Este, o Sur e os locales do fin do mundo. Surf-bloggers no official meeting. Quedada sin mesas redondas, federaciones ni carpas esponsorizadas por Rif o Ricul.
Y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid.....vernos en la costa.
viernes, 14 de marzo de 2008
Hambre
Como las imágenes que representan el bien y el mal, es decir, dos miniaturas de ti mismo, encaramadas a tus hombros y susurrándote consejos a los oídos, me imagino yo hoy a mis dos mitades. En mi caso representadas por dos órganos contrapuestos y casi nunca en armonía. La cabeza y el corazón.
Uno es testarudo, y dedica su tiempo a informarme de los pros y los contras de las acciones venideras. De manera incansable trabaja para encontrar la rectitud en el camino y no duda en tomarse su tiempo para valorar los peligros, y encontrar la manera, llegado el momento, de enfrentarse a ellos con un mínimo de garantías.
El otro no obedece a mandato ninguno. Actúa de improviso cogiendo a todo el cuerpo con la guardia baja. Llena cada poro con su ímpetu y es imposible apaciguar su latido cuando se pone en marcha. Como si un posible error de cálculo, no importara, y no tuviera otra respuesta que una nueva acción explosiva por su parte.
Así transcurren los acontecimientos, en un pulso continuo entre sensatez y locura, entre el "bien" y el "mal". La sensación más placentera la experimento en el momento en que uno de los dos vence y determina el camino a seguir, sea cual sea. Es ese preciso instante cuando todos y cada uno de los átomos que forman mi cuerpo y mi mente, saben hacia donde empujar y empujan...
A veces las cosas salen bien y otras sencillamente no salen. No obstante y pese a todos los esfuerzos de cabeza y corazón por mantenerse indefinidamente en el poder absoluto, llega un momento en que su derrota es total y sin oportunidad de revancha. Existe un órgano mucho más potente, mucho más duro de contener y cuyo grito de guerra es desgarrador y une, sin que sirva de precedente, a los otros dos. Juntos cerebro y alma trabajan al unísono y en equipo para satisfacerlo a El. Y saben que su poder es más grande y su bienestar es el de ellos también. Y nunca lo han logrado vencer. El estomago, resulta siempre triunfante. Y yo doy gracias por ello.
Uno es testarudo, y dedica su tiempo a informarme de los pros y los contras de las acciones venideras. De manera incansable trabaja para encontrar la rectitud en el camino y no duda en tomarse su tiempo para valorar los peligros, y encontrar la manera, llegado el momento, de enfrentarse a ellos con un mínimo de garantías.
El otro no obedece a mandato ninguno. Actúa de improviso cogiendo a todo el cuerpo con la guardia baja. Llena cada poro con su ímpetu y es imposible apaciguar su latido cuando se pone en marcha. Como si un posible error de cálculo, no importara, y no tuviera otra respuesta que una nueva acción explosiva por su parte.
Así transcurren los acontecimientos, en un pulso continuo entre sensatez y locura, entre el "bien" y el "mal". La sensación más placentera la experimento en el momento en que uno de los dos vence y determina el camino a seguir, sea cual sea. Es ese preciso instante cuando todos y cada uno de los átomos que forman mi cuerpo y mi mente, saben hacia donde empujar y empujan...
A veces las cosas salen bien y otras sencillamente no salen. No obstante y pese a todos los esfuerzos de cabeza y corazón por mantenerse indefinidamente en el poder absoluto, llega un momento en que su derrota es total y sin oportunidad de revancha. Existe un órgano mucho más potente, mucho más duro de contener y cuyo grito de guerra es desgarrador y une, sin que sirva de precedente, a los otros dos. Juntos cerebro y alma trabajan al unísono y en equipo para satisfacerlo a El. Y saben que su poder es más grande y su bienestar es el de ellos también. Y nunca lo han logrado vencer. El estomago, resulta siempre triunfante. Y yo doy gracias por ello.
miércoles, 12 de marzo de 2008
Nadie En Ninguna Parte

Solo en el espacio.
Con gente durante un tiempo, pero solo.
Pues no ocupan a mi alrededor un sitio,
Ni hacia el que dirigirme ni del que partir.
Quizás alguno si ocupe un lugar.
Es ese del que huyo. Un lugar cada vez más lejano.
O así debería de ser.
Solo, al fin, en el tiempo.
Con gente a los lados, pero solo.
Pues no dedico un segundo a ellos.
Quizás a alguno si le presto atención.
Pero pronto me aburre y lo olvido.
Me quedo solo de nuevo.
Es posible que todo lo imagine
Es posible que no sea verdad.
Mientras busco la tranquilidad,
Mi tiempo y mi espacio, encajan mal.
lunes, 3 de marzo de 2008
Letal
El día que me muera, desde luego no sonarán violines ni coros de ángeles cantando melodiosas y sacras tonadillas. No se abrirán las nubes y un rayo rasgará el cielo proveniente de un foco de luz divina y celestial. No habrá túnicas doradas ni vírgenes voluptuosas que bajo una diadema de rojas rosas me eleven de mi pesado cuerpo terrenal para acercarme definitivamente al descanso eterno. Descanso eterno, que en mi caso sería la desdicha más grande que se le puede hacer a alguien, al que le hierve el culo cada vez que el mar, el viento y la marea quedan para montar algo.
El día que me muera, lloverá como nunca antes se recuerda. El cielo se mantendrá oscuro y tenebroso, y los augurios de calma tardarán en aparecer. Una distorsionada guitarra con pastillas Humbucker, tronará desde dentro de los cimientos de la tierra. Y un "demonio" con cara de Neil Young y vaqueros rotos, voz inolvidable y mirada desafiante, gritará desde los cuatro puntos cardinales una de sus canciones. Un punteo pesado e interminable, acompañará las olas de un mar inquietante y más vivo que nunca. Los árboles se agitarán con cada estrofa. Y el viento llevará las notas más alto, más lejos y más fuerte que nunca.
Y me iré a vivir una eternidad de suradas y olas pachangueras. Y surfearé hasta la extenuación. Y por las noches, viviré el Never Ending Show del maestro Neil y su caballo loco. Para amanecer, día tras día, en esa playa de los vientos perfectos y las olas domingueras, con el sabor de la Estrella Galicia en la garganta y el sonido de los bafles en los oídos.
Y así, por fin, el óxido habrá hecho su trabajo.
Bueno, pensándolo bien, las vírgenes voluptuosas sí pueden venir….
Same thing that makes you live can kill you in the end. NEIL YOUNG.
El día que me muera, lloverá como nunca antes se recuerda. El cielo se mantendrá oscuro y tenebroso, y los augurios de calma tardarán en aparecer. Una distorsionada guitarra con pastillas Humbucker, tronará desde dentro de los cimientos de la tierra. Y un "demonio" con cara de Neil Young y vaqueros rotos, voz inolvidable y mirada desafiante, gritará desde los cuatro puntos cardinales una de sus canciones. Un punteo pesado e interminable, acompañará las olas de un mar inquietante y más vivo que nunca. Los árboles se agitarán con cada estrofa. Y el viento llevará las notas más alto, más lejos y más fuerte que nunca.
Y me iré a vivir una eternidad de suradas y olas pachangueras. Y surfearé hasta la extenuación. Y por las noches, viviré el Never Ending Show del maestro Neil y su caballo loco. Para amanecer, día tras día, en esa playa de los vientos perfectos y las olas domingueras, con el sabor de la Estrella Galicia en la garganta y el sonido de los bafles en los oídos.
Y así, por fin, el óxido habrá hecho su trabajo.
Bueno, pensándolo bien, las vírgenes voluptuosas sí pueden venir….
Same thing that makes you live can kill you in the end. NEIL YOUNG.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)