martes, 27 de mayo de 2008

Dolce Vita



Comenzaba un gran día. De esos en los que el color de la mañana, y la compañía te hacen sentir libre, y retroceder al tiempo en que todo era lo que parecía y las sonrisas eran tan dulces y reales que te hacían creer que nada cambiaría nunca.
El sol asomaba entre las nubes y el mar empezaba a desperezarse con la marea. Mientras tú, callada, observabas como los acantilados se sumergen bajo el agua, igual que mi corazón desaparece entre tus miradas. Fría y profundamente. Las palabras que no se dicen quedan grabadas para siempre en algún lugar, al que tendremos que regresar para leerlas y susurrárnoslas al oído.
Ante nuestros ojos no había obstáculos sólo un calor natural invencible. Fuego. Miles de neuronas trabajando a la vez para controlar un instinto mas fuerte que todas las cadenas del mundo. Un mundo lejano y mudo mientras te tengo a mi lado. Un día sereno y claro. Un descanso para el retorcido caos que me golpeará durante el resto de la eternidad.
Al irte te alejas despacio, y entre las flores del camino se diluye tu aroma, haciendo que la primavera se avergüence de su olor mientras yo, sentado mirándote, me sonrío pensando en lo que sería y nunca será.

lunes, 26 de mayo de 2008

Con La Frente Marchita

Regresar no es volver. Se vuelve a lo de antes. Sin cambios. Sin morriña. En cambio se regresa consciente de que, el camino, ha hecho detonar algo en el alma, que causará cicatrices difíciles de borrar.
Nadie regresa loco, pero sí, se vuelve loco.
Estos días de viaje, sin buenas olas, ni sol, sin noches de hoguera, cerveza y compañía, se ordenan en una esquina de mi cabeza, de donde no saldrán jamás. Gracias a personas ajenas al circo del surf, pero cosidas con un hilo irrompible a las olas del mar.
Rubén, Chusma, Felipe(Tombos), Felipe(Tablón), Mesi, Suso, Mario y mis amigos Carlos Pita y Edu. Y en especial a Lisa y Docal, de Cariño. La gente del Norte se reunió de nuevo en las tierras del fin del mundo. Pronto nos volveremos a ver.

miércoles, 21 de mayo de 2008

Carretera Y Manta


Ya es hora. Dejo atrás el castillo por unos días. Huyo. Nada mejor que desaparecer unos días entre las olas del Oeste para olvidar caras y borrar comentarios. Para establecer prioridades y ordenar ideas. Para no perder la buena educación y no acabar por mandarlo todo a reciclar.
La furgo, los tablones, unas páginas imprimidas de un libro robado en la red, comida, cerveza, unas palas, un balón de Rugby, Neil Young, Pearl Jam, Lennon, My Morning Jacket, Pink Floyd, Kings Of Leon, Damien Rice y mi guitarra. Voy bien acompañado.
Espero surfear algo, pero si no, tengo mucho en que pensar para afrontar lo que haya tras la próxima curva.
Siempre me gusto madrugar. Amaneceré solo, mientras Edu y Carlos apuran horas a la noche. Mirando el Mar, igual que el día anterior al acostarme. Viviré, durante un tiempo, el verano sin fin. Y regresaré a casa, para hundirme de nuevo respirando realidad.
Ojalá estuvierais allí conmigo: Deguananonli, Sandman, Yeti, Teté, Titín... y alguno más.
Cuidadme bien lo que dejo tras y acordaros de echar la puerta al salir de La Playa.
Volveré, no quiero hacer amigos nuevos.

martes, 13 de mayo de 2008

Un Día


Mais tarde, cando o Sol descanse no lado escuro, buscarei a maneira de erguerme, e buscar un lugar a onde ir. E ti, virás comigo.
Coma tantas outras veces, fuximos. E farémolo correndo, da man, alborotados e ríndonos de eles. Eses que rompen a nosa paz e observan dende as fiestras a nosa tranquila vida.
E chegará un tempo no que as mañás sexan doces coma nísperos, e as tardes soen melancólicas e dean paso a lúas amarelas, e noites de pupilas estreladas.
E na praia, deitados, deixaremos de soñar co paraíso, e abrazados xogaremos coas ondas.

jueves, 8 de mayo de 2008

Liberté, Égalité, Fraternité


El 11 de Septiembre de 2001, en la capital del primer mundo Nueva York, 2.973 personas fallecidas y 24 desaparecidos, fueron y siguen siendo la excusa para tomar numerosas medidas drásticas, que cambiaron el mundo. Un mundo a medida de los países desarrollados.

Los días 3 y 4 de Mayo de 2008, en Myambar una desolada esquina del tercer mundo en Birmania, una cifra aún desconocida pero que ronda los 100.000 muertos, y miles de desaparecidos, se queda en lo que es: Una cifra, incapaz de modificar ni un ápice nuestras acomodadas posaderas. En un país amordazado por la dictadura militar y con 53 millones de personas por debajo del umbral de la pobreza.


Esto tiene que tener un final. Espero no estar aquí para cuando el fuego del infierno convierta en abono, nuestras pobres vidas ricas.